
Empezamos la casa por el tejado (y menos mal)
Por Elena Díaz Carmona, vicedecana del COITTA y coordinadora de EmpoderaTech Rural
Cuando arrancamos EmpoderaTech Rural cometimos un error de manual: empezamos la casa por el tejado. Y menos mal, porque gracias a eso descubrimos lo que de verdad hacía falta.
La idea era clarísima: acercar la inteligencia artificial a las mujeres de los pueblos de Málaga. Cursos, herramientas, aplicaciones… lo de siempre.
Pues no. Hicimos dos formaciones y, en el resto de pueblos, la gente no se apuntaba. Y ahí toca pararse y pensar qué se está haciendo mal.
La respuesta era sencilla. Las mujeres con las que hablábamos ya usaban la tecnología todos los días para vender, para organizarse o para sacar adelante un negocio o una asociación. Herramientas tenían. Lo que les faltaba era con quién compartirlas.
Porque cuando no sabes si ese mensaje del banco es una estafa, no te apuntas a un curso. Le preguntas a alguien que ya haya pasado por lo mismo. Y si vive a la vuelta de la esquina, mucho mejor.
Así que dimos la vuelta al proyecto: menos aula y más comunidad.
El 14 de octubre, víspera del Día de las Mujeres Rurales, más de 45 mujeres de pueblos de toda la provincia se juntaron en La Noria. Muchas no se conocían de nada. Escucharon a mujeres que lo cuentan porque lo viven: plantas que nacen en un laboratorio, un molino convertido en alojamiento rural, negocios que se hacen ver desde un pueblo pequeño, cerámica, costura, impresión 3D… Y se habló de inteligencia artificial y de ciberseguridad sin miedo, que es como hay que hablar de estas cosas.
Esa noche, el móvil no paraba. Sabes que lo estás haciendo bien, y que estás en el sitio correcto, cuando lees cosas como «me he sentido como en una gran familia», «que no se quede aquí» o «me habría encantado asistir a la jornada de hoy. Y me alegra leer vuestros comentarios sobre la jornada compartida y la necesidad de espacios donde las mujeres compartan y se conecten».
En los pueblos se innova, lo que pasa es que no se cuenta
Del mundo rural casi siempre se habla por lo que le falta: cobertura, servicios, gente joven. Y es verdad. Pero se habla poco de lo que sí hay, que es muchísimo. Mujeres que llevan un negocio, una casa y una asociación a la vez, y que usan el móvil como herramienta de trabajo desde hace años sin que nadie lo llame «transformación digital».
La inteligencia artificial no es cosa de grandes empresas. Puede escribir la ficha de un producto, contestar a un cliente en inglés o sacar un presupuesto en la mitad de tiempo. Pero para usarla con tranquilidad hace falta algo que no da ninguna aplicación: alguien cerca a quien preguntar.
Los ingenieros de telecomunicación llevamos años poniendo cables y antenas para que la conexión llegue a todos lados. Con este proyecto hemos aprendido que conectar no es solo cuestión de cobertura. La conexión sirve de verdad cuando hay alguien al otro lado.
Lo que no se riega, se seca
EmpoderaTech Rural es un proyecto de la Diputación de Málaga, financiado por la Fundación «la Caixa» a través de La Noria y coordinado por el COITTA. Hoy ya es una comunidad de casi 80 personas que se preguntan, se recomiendan y se echan un cable.
El Día de las Mujeres Rurales está muy bien, pero un día no sostiene nada. Lo que sostiene es seguir ahí cuando se acaba la jornada, cuando se apagan las fotos y empiezan las dudas de verdad.
El proyecto empezó para acercar la tecnología a las mujeres de nuestros pueblos. Y por el camino ha descubierto que lo mejor ha sido acercarlas entre ellas.
Como se dice en los pueblos: lo que no se riega, se seca. Así que esto sigue.